martes, 13 de abril de 2010

Convivencia en el IES Sulayr, Pitres

El próximo día 20 de Abril se va a celebrar en el IES Sulayr de Pitres una convivencia entre los alumnos y alumnas de 3º y 4º de ESO del IES Alpujarra (Órgiva), IES Sulayr (Pitres) y nuestro IES. Recordad que esta actividad estuvo programada para el 2º trimestre, pero debido a las lluvias y a los problemas que estas ocasionaron en la carretera de la Alpujarra se tuvo que suspender.

Si hay algún alumno o alumna que antes no se apuntara y quiera hacerlo ahora, que pase por Secretaria lo antes posible.

lunes, 12 de abril de 2010

Nuestros blogs

Los que nos esteis siguiendo habreis visto que hemos incorporado nuevos blogs de los diferentes departamentos.

Os animo a que los vayais visitando.

Os dejo los enlaces:

domingo, 11 de abril de 2010

Cuentos del mundo 4


EL EFECTO 99


Érase una vez un rey que estaba en busca de la felicidad ya que aún cuando tenía todos los placeres a su alcance debido a su inmensa riqueza, siempre se sentía vacio y nunca estaba satisfecho con lo que poseía. Tal era su infelicidad que admiraba a uno de sus sirvientes más pobres, que sin importar su condición económica, irradiaba dicha y gozo sincero por la vida.

Motivado por lo anterior, fue con el sabio del reino a solicitar su consejo y le preguntó: 

- ¿Cómo es posible que uno de mis sirvientes, aun siendo pobre, sea más feliz que yo, el gran rey? 
El sabio hizo una pausa y le contesto: 
- Para poder explicarte la razón de tu infelicidad y de casi todos los hombres, necesito que comprendas EL EFECTO 99.
- ¿Y qué significa eso?, preguntó el rey. 

- Para que lo puedas comprender, necesito que consigas un costal con 99 monedas de oro. Cuando lo hayas conseguido ven y podré explicarte.


El Rey  fue de inmediato a conseguir lo que el sabio le había pedido y regresó con él. El sabio le dijo que lo que seguía para poder comprender EL EFECTO 99 era que siguieran a escondidas al sirviente hasta su casa, cosa que hicieron esa misma noche.

Cuando el sirviente entró a su casa, el sabio puso el costal con las 99 monedas en la entrada de su casa, tocó a la puerta y corrió a ocultarse junto con el rey.
Cuando el sirviente salió, vio el costal, lo recogió y se metió de nuevo a su hogar.El sabio y el rey prosiguieron a espiarlo desde la ventana.

Cuando abrió el costal, el sirviente quedó asombrado con su contenido, estaba encantado y sin perder tiempo comenzó a contar todas las monedas. Cuando terminó el conteo, se rascó intrigado la cabeza y comenzó de nuevo el conteo ya que el suponía que le hacía falta una moneda para completar las 100.
Al terminar el segundo recuento el sirviente se desesperó y comenzó a buscar debajo de la mesa sin rastro alguno de esa moneda ¿perdida? por lo que comenzó a angustiarse.

Fue entonces cuando el sabio le dijo al Rey: 


- ¿Te das cuenta?, eso es justamente a lo que me refería con el efecto 99. El sirviente, al igual que tu, ha dejado de valorar la mayoría de sus bendiciones para enfocarse en los pequeños detalles que "cree" les hace falta. 


En ello radica la infelicidad del ser humano.


Fuente: http://www.vidaemocional.com

lunes, 5 de abril de 2010

Cuentos del mundo 3

Te aconsejamos que para leer este cuento, tengas preparado el diccionario:

El bufeo colorado
. Cuento peruano

En un poblado del Bajo Ucatakum, en una mañana nublada un grupo de jovencitas bajaba con sus bandejas a lavar la ropa sucia. Al pasar las horas todas terminaron menos una de ellas, Rosita, que se quedó más tiempo porque le faltaba terminar la faena. 

Cuando se quedó sola y todo su alrededor estaba en completo silencio, se formó de pronto un remolino entre las aguas del Río Ucayali, de donde surgió la cabeza de un bufeo colorado. Rosita se quedó petrificada sin poder articular palabra o movimiento alguno, situación que el bufeo aprovechó para hipnotizarla y encantarla para raptarla sumergiéndola entre las aguas del caudaloso río.

Al percatarse sus padres de la demora de Rosita, fueron al río a buscarla donde sólo encontraron su bandeja y las ropas.

La población organizó la búsqueda aguas abajo suponiendo que se había ahogado, pero todo fue inútil.

Un día en el que festejaba el aniversario del pueblo, apareció Rosita con un acompañante, que era el bufeo colorado convertido en un apuesto joven. En sus pies resplandecían sus carachamas (zapatos de charol) bien cuidadas y llevaba ropa nueva y un sombrero de vaquero puesto.

Todos se miraban sorprendidos, no tenían palabras, era como si alguien hubiera venido del más allá, nadie decía nada. Es más, se fueron presentando como marido y mujer:

- Hola tía, aquí estoy - decía la chica, como si nada hubiera ocurrido.

Sus familiares no salían de la impresión ya que la daban por desaparecida. Pero algunas muchachas estaban ya suspirando por el apuesto joven que decía ser el marido. Sin embargo, a algunos hombres no les gustaba su presencia.

La familia de la muchacha quería saber lo que le había pasado, la fiesta quedaba en segundo plano para ellos, mientras no se aclarase el misterio.

Sin embargo, las más inquietas eran las muchachas que querían saber dónde había conocido al atractivo hombre que estaba con ellas, pero la joven no daba respuesta a esas preguntas y sólo esbozaba una sonrisa.

Pero la fiesta siguió y se fue animando llegando la medianoche cuando la mayoría entró en calor después de haber bebido el fuerte anisado.

En una esquina, un grupo de jóvenes discutía la presencia de la pareja:

“Oye, a ese sacha gringo le noto medio raro, ¿no te das cuenta?” - “No tiene nada de raro, estás viendo doble, vete a dormir ya” - le contestó su amigo.

“No es eso. Escúchame, cuando le di la mano lo he sentido demasiado frío.” - dijo el más afanado por descubrir el misterio.

Como ya se acercaba la media noche, los dos inesperados visitantes comenzaron a despedirse.

- Oye compadre, estás viendo lo que yo veo, como es la media noche ya se van, les dije que algo raro hay en esto.

Entonces, con el pretexto de despedirle le invitaron a tomar un preparado en el patio. aprovechando que nadie les veia, lo agarraron, y entre todos le amarraron a un huingo.

Al ratito, la muchacha comenzó a inquietarse y preguntaba a todos si habían visto a su marido. Todos le decían que estaba con unos vecinos en el patio. Eso la traquilizó.

Pasada la media noche, los jovenes habian desvelado el misterio. Amarrado en el huingo estaba un tremendo bufeo colorado, y junto a él, dos carachamas con vida se movían extrañando su liquido elemento.

La mujer al enterarse se acerco al animal desencantado y al verlo inerte en el suelo se volvió loca y comenzó a suplicarle que volvíera a la vida. Al no lograrlo despójose de todas sus prendas, y maldiciendo a todos, se encamino hacia el agua, sin importarle los ruegos de sus familiares para que se quedara.


Fuente: Cuentos del mundo 2, Junta de Andalucía

Piensa y opina. Esperamos vuestros comentarios.